Es curioso cómo cada uno de los sueños que he tenido se han ido cumpliendo de forma peculiar...
Soñé ser musa, y lo fui. A pesar de la efímera vida de una musa en el mundo del artista.
Soñé con el hombre perfecto y lo encontré, incluso cuando supe que moría, sabía que jamás sonreiría como entonces.
Y soñé con el mar...soñé con el mar toda mi vida. Soñé que podía verlo desde mi ventana, que podía ir a pasear por la arena cada tarde y que la brisa marina me despeinaría.
Y era un sueño feliz, lo prometo.
Pero ahora que puedo hacerlo, y de hecho lo hago, ahora que puedo...me falta alguien con quien compartirlo.
No sonrío como esperaba. No voy tanto como repetía que iría a pisar la arena. No me hace tan feliz como creía.
Aun cuando siempre pensé que me faltaba el mar para estar completa, sigo a medias. Sigo buscando aquello que sea capaz de hacerme sentir aquí, tocando con los pies la arena y no flotando etéreamente sin llegar a estar del todo en ninguna parte.
Pensaba que encontrar mi lugar en la vida sería más fácil. Será que para algunos no resulta tan sencillo.
Seguiremos con la búsqueda...