viernes, 27 de marzo de 2015

Rutina que mata


Y así llega el final del día y pienso "un día menos..."

Pero un día menos para qué,
hacia qué fin.

¿Cuál es el objetivo?

Y no hay respuesta,
solo esta soledad aplastante y sin piedad.

lunes, 23 de marzo de 2015

Limerencia

Limerencia:

Estado mental involuntario, propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra.


A veces pienso cómo sería todo si nunca me hubiera ido, si hubiéramos tenido una relación normal, sin pruebas de confianza, sin tanta soledad. 

Y me imagino cómo sería todo, si tendríamos tantas ganas de vernos, si soñaría con el momento de estar contigo, si te querría de esta manera si no me hubiera ido...


Y entre ensoñaciones, la realidad se abre paso. La respuesta siempre ha sido no. No sentiríamos lo que sentimos de esta manera. 


No lucharía contra el destino con tanta fortaleza ni le robaríamos tiempo a los días para poder sentir que estamos uno junto al otro.


No creo que me sentara con tanta nostalgia y agonía en la orilla del mar para arrepentirme de haber tomado esta decisión de dejarlo todo, porque como todo lo que poseemos, no habría apreciado el estar contigo.


Y sin embargo, a pesar de que crea que todo es producto de mi nostalgia de ti y de Madrid, no pienso en otra cosa al despertar, no deseo hablar con nadie más, no quiero ver a nadie que no seas tú.



Que no sé si será la distancia o el mar o los días grises que te ponen triste, pero podría jurar que hoy te quiero como nunca.


jueves, 19 de marzo de 2015

Cumpleaños feliz...

Ayer cumplí 28 años. Sí, 28, me cuesta decirlo porque me aterra la idea de envejecer. Como a todos, supongo, y no por la parte estética, (que también, ¿por qué negarlo?), sino por el deterioro.

No soy capaz de apreciar que puedo salir a caminar por la playa sin cansarme y sin dolores durante horas...intento darle la importancia que merece, y reconocer la suerte que tengo, pero soy incapaz.

Pero creo que no solo el miedo a envejecer es el que ensombrece un cumpleaños...también es el miedo a la soledad, a no tener a nadie en quien refugiarse, el que hace que muchas parejas tengan hijos, para tener a quien acudir en momentos difíciles.

Ya estoy divagando de nuevo... El caso es que detesto cumplir años, pero nunca lo digo cuando me felicitan.

Y más aún detesto celebrarlo sin la gente a la que quiero, que se unen en un solo día pidiéndome que vuelva, que busque algo en Madrid...

Intento ver el lado bueno de las cosas, de verdad que lo intento, pero...aún no las he encontrado

lunes, 16 de marzo de 2015

Cadenas invisibles

A veces la sensación de sentirse solo es egoísta. Sabemos que no estamos solos. Sabemos que hay alguien que nos piensa de vez en cuando, aun cuando no la ves.

Esos son los lazos que importan, los que interesa mantener fuertemente unidos. Son las cadenas invisibles que te unen como estelas de luz en el mar a los que amas y te aman. 

Y no es nada fácil hallarlos, no se fíen. No todas las luces en el mar son faros anunciando la llegada a tierra, por eso hay que mantener la prudencia de no lanzarse hacia ese destello en cuanto lo vemos asomar.

Las luces de mi vida en su mayoría están muy lejos. ¿Qué puedo decir? Siempre se echa en falta aquello que tuviste y que has perdido, lo apreciaras o no. Y aunque me sienta sola, sé que no es real. No lo estoy, hay personas que me acompañan a estar sola, que reconocen mis palabras como suyas, y que sienten lo que yo simplemente leyéndolas. 

¿Sabéis qué? 

Que a pesar de la limitación física del cuerpo, puedo sentir el abrazo de esas personas, cálido y reconfortante tras un día largo repleto de nudos en la garganta.

A aquellos que traéis la primavera a mi vida antes de tiempo con vuestras muestras de cariño, gracias. La vida es un poco menos amarga y un poco más dulce cuando pienso en vosotros.

Gracias


La canción del pirata

Haciendo barcos de papel
los años se fueron volando,
y aunque ya todo naufragó
aún sigo siendo el capitán de mi barco.

Tus rutas de navegación 
eran mis ojos y mis labios,
mi padre nos vio en el mar
y dijo: "Mari, que se va con un corsario"

Yo era el pirata que se escondía
en los cañones del mediodía
y buscaba en tu ventana
la bandera que le faltaba
a la fragata de mi vida.

Buscó una isla para mi,
con sus palmeras y sus silencios,
y yo le dije: 
"Robinson, afeitate que no me va tu desierto".

Te fuiste en un catamarán
vestida como las sirenas,
yo sigo yendo a altamar
para que empuje el temporal mis botellas.

Haciendo barcos de papel
los años se fueron volando...

domingo, 15 de marzo de 2015

El mar

Es curioso cómo cada uno de los sueños que he tenido se han ido cumpliendo de forma peculiar...

Soñé ser musa, y lo fui. A pesar de la efímera vida de una musa en el mundo del artista.

Soñé con el hombre perfecto y lo encontré, incluso cuando supe que moría, sabía que jamás sonreiría como entonces.

Y soñé con el mar...soñé con el mar toda mi vida. Soñé que podía verlo desde mi ventana, que podía ir a pasear por la arena cada tarde y que la brisa marina me despeinaría.

Y era un sueño feliz, lo prometo.

Pero ahora que puedo hacerlo, y de hecho lo hago, ahora que puedo...me falta alguien con quien compartirlo.

No sonrío como esperaba. No voy tanto como repetía que iría a pisar la arena. No me hace tan feliz como creía.

Aun cuando siempre pensé que me faltaba el mar para estar completa, sigo a medias. Sigo buscando aquello que sea capaz de hacerme sentir aquí, tocando con los pies la arena y no flotando etéreamente sin llegar a estar del todo en ninguna parte.

Pensaba que encontrar mi lugar en la vida sería más fácil. Será que para algunos no resulta tan sencillo.

Seguiremos con la búsqueda...

Bienvenidos a mi blog


No quiero engañaros, este será un blog triste, cargado de pensamientos circulares en los que rara vez encuentre una respuesta intrínseca.


Será un blog triste...agridulce quizá.

En él repasaré los puntos que probablemente me lleven a la locura, o -más probablemente- a la depresión y la bipolaridad, y os explicaré por qué.

Hasta hace unos meses, mi vida tomó un rumbo cuesta abajo y sin frenos, todo empezó a desmoronarse a mi alrededor y con esta personalidad que me caracteriza, nadie lo supo (¿de qué sirve contar lo que te duele? Eso nunca alivia el dolor)

Pero hace un mes y una semana que mi vida ha dado un giro de 180 grados. Y lo que empezó siendo una aventura en la que un trabajo me alejaba de Madrid y me llevaba al mar al que tanto amo, terminó siendo una pesadilla de la que difícilmente puedo salir.

A veces tengo momentos de lucidez que me dicen que no puedo seguir arrastrando más mi vida en Madrid, que tengo que dejarla ir. Yo no sé cómo se deja ir una vida entera que amabas a pesar de todo.

Yo no sé cómo dejar ir Madrid.