A veces la sensación de sentirse solo es egoísta. Sabemos que no estamos solos. Sabemos que hay alguien que nos piensa de vez en cuando, aun cuando no la ves.
Esos son los lazos que importan, los que interesa mantener fuertemente unidos. Son las cadenas invisibles que te unen como estelas de luz en el mar a los que amas y te aman.
Y no es nada fácil hallarlos, no se fíen. No todas las luces en el mar son faros anunciando la llegada a tierra, por eso hay que mantener la prudencia de no lanzarse hacia ese destello en cuanto lo vemos asomar.
Las luces de mi vida en su mayoría están muy lejos. ¿Qué puedo decir? Siempre se echa en falta aquello que tuviste y que has perdido, lo apreciaras o no. Y aunque me sienta sola, sé que no es real. No lo estoy, hay personas que me acompañan a estar sola, que reconocen mis palabras como suyas, y que sienten lo que yo simplemente leyéndolas.
¿Sabéis qué?
Que a pesar de la limitación física del cuerpo, puedo sentir el abrazo de esas personas, cálido y reconfortante tras un día largo repleto de nudos en la garganta.
A aquellos que traéis la primavera a mi vida antes de tiempo con vuestras muestras de cariño, gracias. La vida es un poco menos amarga y un poco más dulce cuando pienso en vosotros.
Gracias

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