Como una sirena nadando en cemento fresco,
así es como avanzo.
Como si todo a mi alrededor se fuera endureciendo,
sin dejarme un respiro,
haciendo más duro que el anterior cada aleteo.
No sé qué será peor en este infierno azul,
si el cansancio de aletear sin descanso
o la terrible precisión de cada golpe en las sienes.
¿En qué momento el paraíso se convirtió en cárcel?

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