domingo, 8 de noviembre de 2015

Príncipe-rana-amigo

"Enamorarse sin ser correspondido desespera,
es como vivir en una cárcel con las puertas abiertas,
lo llevas dentro"
Xhelazz

"Querer acostarse con una mujer
no es lo mismo que querer despertarse con ella"
Marwan



Mi príncipe-rana-amigo siempre anda enredado en pensamientos.
Tiene una sonrisa mágica
que merece mil versos,
y que te atrapa,
pero nunca sonríe con los ojos.

Mi príncipe-rana-amigo no quiere que le quiera.
No quiere tener la certeza de que me duele que le duela.

Mi príncipe-rana-amigo a veces viaja a años luz aunque esté tumbado a mi lado,
y me mira como si viera cosas que ni yo misma sé de mí.
Y me da miedo que sepa que le quiero aunque me pida que no lo haga.

En ocasiones, se descubre ante mí
y me habla del sabor amargo que le invade,
y yo quiero acunarlo,
protegerle de todo y de todos,
y decirle que siempre cuidaré de él,
que nada volverá a hacerle daño.

No se lo digo,
pero creo que puede verlo en mis ojos,
y entonces huye de este mundo para hundirse en su tormenta interior.

Dejando solo silencio a su alrededor.

Creo que ni siquiera se da cuenta. El ruido en su cabeza es mucho mayor.

Yo quisiera ayudarle, hacerle ver que no está solo,
que la vida no solo da momentos amargos,
pero hay que saber atrapar los dulces.

Yo quisiera que él viera lo que veo yo cuando le miro a los ojos,
pero sin la tristeza colgando de sus ojeras,
sin el nudo en el corazón cuando descubres que su risa esconde agonía.

Y cuando me pregunta si podríamos ser solo amigos,
yo le miro, con el nudo en la garganta,
y respondo que sí.

-Respondería cualquier cosa con tal de tenerle cerca-

Porque mi deseo de despertar con él es mayor que el de acostarme con él.

Porque ningún dolor anterior grita dentro de mí cuando él me mira.

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